Beth Ditto diosa

Beth Ditto: gorda y orgullosa

Reclamar la palabra gorda es el paso más empoderante que he dado en mi evolución.

Siempre recordaré la primera vez que vi a Beth Ditto alrededor del 2010 sobre un escenario semidesnuda cantando el himno LGTB Standing in the way of control como mi primer encuentro con el activismo gordo. El concepto de gordofobia no estaba madurado en mi mente en ese momento, pero sí en mi cuerpo, que sintió más rápidamente su relación con aquél cuerpo queer y gordo. Es ese tipo de recuerdo que se queda contigo porque marca un momento de transición.

No encuentro en youtube el vídeo que vi la primera vez (recuerdo que llevaba bragas y sujetador negro y una toalla blanca en la cabeza) pero os dejo aquí uno que mola mucho.

Hoy hace trece años desde que salieran la canción y el álbum homónimo. Estoy segura de que la experiencia que yo tuve la tuvieron también muches más gordes y de que ha sido una de las referencias importantes que ha pavimentado el camino de resistencia que estamos construyendo y que tanto ha crecido en estos años. Aun así, queda tanto camino por recorrer que esas actuaciones de Gossip no han dejado de escandalizar a la mayoría de la gente, no tanto por lo punk y lo queer como por la gordura.

Beth se describe a sí misma como una lesbiana gorda y feminista que no reniega de la palabra gorda, al contrario afirma que hace mucho tiempo que se siente cómoda con ella y la prefiere a “curvy”, ya que es una persona, no una carretera. LOL

Tuvo una infancia complicada ya que nació en una familia pobre y numerosa. Es la cuarta de siete hermanes y fue criada dentro de la fe Baptista y Pentecostal. Esto y muchas mas cosas que cuenta en su autobiografía Coal to Diamonds la hicieron huir de su Arkansas natal con su amigo Nathan Howdeshell. Primero fueron a Olympia, Washington y después a Portland, Oregon, conocido por ser un Estado progresista. Estar en la Costa Pacífica les permitió entrar en contacto con la vibrante cultura punk y LGTB que abundaba allí.

Beth y Nathan habían empezado con Gossip en 1999, cuatro años antes de abandonar Arkansas, influenciades por bandas como Siouxsie and the Banshees, X-Ray Spex, The Raincoats, Nirvana y Pearl Jam, pero fue a partir de 2006 saltaron a la fama y Beth pasó de ser un icono punk a ser un icono de masas. En 2015 la banda se disolvió porque Nathan se reecontró con Dios y decidió volver a la granja en la que creció. Beth lo recuerda como un momento muy duro, no solo porque volvió a la fe de la que habían renegado mientras crecían, sino también porque sintió que estaba perdiendo a alguien en el pasado o que estaba viendo a un amigo recaer en aquello de lo que había huido.

Fue en este momento cuando Beth se dio cuenta de la importancia que ella tenía en Gossip: “Siempre le di a Nathan todo el mérito porque es muy creativo y original. Eramos un gran equipo porque yo estoy más conectada a tierra y me gusta hablar con la gente. Así que dije, vale, yo haré las entrevistas. La ironía es que yo formaba parte de una banda feminista pero todo ese tiempo sucumbí a la idea misógina de que yo no le aportaba nada a la banda. Fue muy raro. Pero después de hacer Fake Sugar dije -¡Oh, puedo hacerlo!”

En ese Fake Sugar, primer disco que realiza en solitario en 2017, le dedica a Nathan la canción We Could Run. En este primer disco en solitario se siguen notando las mismas influencias musicales que tenía Gossip pero tiene un tono más pop, por lo que la cantante ha recibido varias críticas. Personalmente pienso que el cambio de estilo no es una cosa reprochable, y en este caso me encanta que explore su inmensa voz.

Para terminar os quiero dejar parte de la respuesta que le dio Beth a una lectora de The Guardian (donde respondió a cartas de lectores entre 2007 y 2008 en una columna llamada What would Beth Ditto do?) cuando le pregunta cómo podría dejar de preocuparse por su peso:

“Nací gorda y siempre lo he sido, lo cual estaba bien e incluso se consideraba sano y adorable hasta que cumplí diez años más o menos. La pubertad arrasó como un huracán y trajo nuevas reglas. De repente se convirtió en mi culpa estar gorda. El prefijo “bebé” se cayó de “gorda”, una palabra que me estuvo rondando y acechando hasta que un día en mi adolescencia decidí que pasaría el resto de mi vida intentando cambiarme o me aceptaría tal cual era. Elegí lo segundo. Creo que le debo todas las partes de mi vida adulta al hecho de abrazar mis imperfecciones y exhibirlas.

Reclamar la palabra gorda es el paso más empoderante que he dado en mi evolución. Dejé de usarla como insulto y la reemplacé por la verdad, porque es verdad que estoy gorda y eso está bien. Así que cuando alguien me dice gorda le doy la razón, cuando antes me hubiese dado vergüenza o tristeza.

Lo creas o no, no me levanto todas las mañanas sintiéndome sin carga. Hay días en que es más difícil luchar contra la mentira, pero decir la verdad se hace cada vez más fácil. Se trata de des-programarte y decirte que eres humana, una criatura viviente y sintiente.”

¿Qué cosas te deja pensando la historia de Beth? ¿Ha sido importante para ti también?

A mí una de las cosas que me deja pensando es, ¿qué haría y cómo me sentiría si alguien muy cercane a mi cambia de vida totalmente? ¿Estoy preparada para eso?

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